Mi extraña adicción

Hace tres años que dejé de fumar. Era un vicio muy malo que me hacía daño a mí y de paso a quiénes estuvieran a mi alrededor. Por eso, ahora tengo vicios que no afectan a nadie pero que son considerablemente extraños.

Últimamente me ha dado por pasearme por los almacenes chinos en busca de flores. Sí, almacenes chinos; y sí, flores.

Creo que todo empezó hace unas semanas cuando Elena, la madre de mi novio, me regaló unas botellas de vino preciosas para adornar la casa. No sabía como complementarlas, y mucho menos que esto me llevaría a un capitulo de “Mi extraña adicción”.

Me suele ocurrir a menudo que si hay demasiadas cosas que me gustan soy incapaz de elegir. Me saturo, me emborracho de ideas, y todo me parece precioso y horrible a la vez. Así fué como empezó. Iba día tras día en busca de mis flores pero siempre salía con las manos vacías, y lo malo de irte con las manos vacías es que inevitablemente vas a volver.

Poco más tengo que contaros al respecto, pero si os invito a que curioseéis  entre los pasillos de estos bazares porque os sorprenderéis paseando por los Jardines Keukenhof.

Mis “Jardines Asiáticos” favoritos son:

  • La casa de Pin, en la Ronda de Valencia
  • Y los almacenes de Duque de Alba (En frente de la puerta del Ministerio del Tiempo)

Si te decides por los segundos podrás dedicar el resto del día a descubrir una de las calles más chic y coquetas del barrio.