Picos de Europa

No es la primera vez que voy de vacaciones por Asturias pero si quizás la vez que más la he disfrutado. Esta es la primera vez que la visito con la familia y el plan ha sido meramente gastronómico y rural.

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Nos alojamos en Llerices los 4 días. En Asturias tienen costumbre de ponerle nombre incluso a las agrupaciones de 4 casas, así que Llerices, se podría decir que  es un “pueblo” de 4 casas. La casa rural El Colladín es fantástica; pero mucho mejor es su localización en plena montaña y el maravilloso trato con el que nos recibió Asun.

El primer día teníamos planeada la excursión a los Lagos de Covadonga y el clima se puso de nuestra parte. Sobran las palabras con estas imágenes:

No es fácil poder ver estos lagos sin niebla, pero mucho más complicado es verlos tan despejados y con tanta nieve.

Muy cerca, Entre Llerices y Cangas  de Onís hay un parking muy grande donde puedes aparcar el coche y subir en autobús a los Lagos y a Covadonga. Si madrugas mucho puedes incluso subir el coche (más tarde cierran el paso) pero realmente merece la pena el autobús puesto que el billete sirve para todo el día y la carretera es un poco compleja.

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Después de disfrutar de las vistas y llenarnos de nieve los zapatos, bajamos en el autobús hasta Covadonga, donde se pueden encontrar varios restaurantes para recuperar fuerzas y  visitar el Santuario. ¡La excursión no puede ser más completa, preciosa y entretenida!

El segundo día lo teníamos reservado para la Ruta del Cares. Al igual que los lagos, desde Cabrales salen lanzaderas que te dejan al pie de la ruta, en Poncebos. la ruta son unos 13 km pero la opción de regreso hasta Cabrales son 100km de montaña en taxi, o autobús sólo los meses de verano, con lo cual la ruta se convierte en 26 km.

26 km atravesando el corazón de los Picos de Europa, de Asturias a León. 26 km de naturaleza, desfiladeros y paisajes maravillosos. 26 km impresionantes.

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La ruta se hace algo complicada con lluvia ya que el camino es estrecho, y más aun lo hace la cantidad de gente que anda por él y los charcos generados por el agua; pero tuvimos suerte y a penas nos tocaron varios ratos de chispeo soportable.

Una vez llegas a Caín, “final de la ruta”, encuentras varios bares donde puedes descansar y reponer fuerzas; porque comos os decía aún nos queda la vuelta.

El último día fue algo más relajado; las dos excursiones nos habían dejado un poco machacados y había más ánimo de beber sidra, y comer tortos y marisco. No obstante, encontramos fuerzas para visitar las Cuevas de Cabrales, un mercadillo medieval en otro precioso “pueblo” de montaña (Sobrefoz) y dar un paseo bajo la lluvia en Ribadesella. Casi nada…