Dibujando

A veces la vida te propina golpes con la mano abierta y antes de que puedas asimilar lo ocurrido, ya está volviendo para darte en el otro carillo. A veces esas tortas no solo te dejan las mejillas bermellón, sino que dejan heridas que ni un millón de tiritas pueden esconder.

vestido_transparente_collage_2

Empecé (o más bien retomé la pintura) para ocultar esas heridas. Como quien maquilla un moratón, pero del alma.

Guardar

Guardar